‹‹Mi vida no tiene sentido sin pensar en mi propia felicidad, la felicidad de mi alrededor, pero, ¿Cómo es que me ayudo a no pensar en eso?
Las plazas que veo desde mi ventana, ¿estarán esperando a que alguien camine en ellas? No, son objetos, igual que el corazón, son objetos que sólo controlamos con nuestra... mi voluntad.
Soy una persona normal, de gustos normales, no soy importante, ni significo nada en la vida de nadie.
Mis noches y mis días son iguales desde que me fui de casa, aquello me deprimía tanto que busque el momento perfecto para marcharme, y es este; ahora soy libre de hacer lo que quiera sin que mi familia me reproche. Sueño con amor, la felicidad, y otras cosas que no están ahora al alcance de mi mano. Tengo obsesión por las historias, incluso espero algún día contar una de mí misma. Me gustan las palabras DECADENCIA, INMORTALIDAD, ESCAFANDRA, ÉXTASIS, y otras más. No me gusta que me digan que soy igual a las demás, ni ver a un hombre engañando a una mujer, ni una mujer opinando sin tener razón.
Todos los días vivo contradiciéndome: agua y aceite, esto y aquello, muerte y vida, escribir y leer, amor y odio. Y lo restante es puro ruido mental y canciones que hablan de amor. >>
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